lunes, 20 de abril de 2026

PERIODISMO DE ESPECTÁCULOS: FAMA O CASTIGO

 

PERIODISMO DE ESPECTÁCULOS: FAMA O CASTIGO

Por Irving Sandria Castañeda

Artículo de opinión



Oh Dios, el periodismo, un oficio tan criticado como cualquier otro pero la diferencia es que el periodismo tiene el poder de llegar a transformar sociedades, abrir los pensamientos, cambiar ideologías o hasta cambiar la vida de las personas por el simple hecho de informar y el conocimiento es una herramienta de las más valiosas de la humanidad para sobrevivir en este mundo caótico actual.

El periodismo es tan valioso que inclusive se vuelve peligroso en algunas ocasiones, ¿cuantos periodistas han entregado su vida por información? El periodista incomoda, cuestiona, induce y propone por tal hecho el periodismo se ramifica en infinidad de especialidades y géneros como son las áreas de temas tales como políticos, policiacos, científicos y muchos más así como deportivos y de entretenimiento y este último todavía se divide en información de cultura general para entretener la mente y espectáculos… y he aquí  donde la perspectiva ya cambia ante los ojos de la sociedad.

Según estudios a lo largo del tiempo un contenido informativo de cualquier medio de comunicación debe de tener temas balanceados para la asimilación cognitiva del ser humano, aquí es donde los descansos de información recaen en apartados deportivos y de entretenimiento, en este caso los espectáculos. El área deportiva es reconocida por sus crónicas, críticas y análisis en eventos especializados, eso convierte a un periodista deportivo en una persona en líder de opinión, pero… ¿qué sucede si hablamos de espectáculos?  La respuesta no será la misma.

A pesar de que la industria del espectáculo en México es una de las más grandes de Latinoamérica su cobertura llega a ser muy cuestionada a diferencia de otros géneros periodísticos, llega a ser tan relajada que el poder de opinión pierde fuerza por el simple género pero el efecto contradictorio es que es uno de las áreas de mayor interés en la sociedad y la de menor reconocimiento.

Recuerdo una ocasión en que me preguntaron por mi profesión a lo que mi respuesta fue clara, “periodista”, una reacción inmediata de la persona en cuestión aseveró con interés afirmando, “oh eso es asombroso y ¿de qué hablas? Preguntó curioso y ratifique: “hago periodismo en televisión desde hace 23 años”, con un rostro de mayor interés me confirma: “qué bien y tu programa de televisión ¿de qué trata?” a lo que respondí con seguridad y orgullo: “de espectáculos en San Luis Potosí, México y el mundo”, de pronto su cara desencajó, hizo una mueca entre risa e ironía y me responde… “Oh ya entiendo un programa de CH. I. S. M. E. S. ¡!!”  Sonriendo ahora con desinterés se alejó de mí sin preguntar más, eso dolió.



Los medios de comunicación en México considera la mayoría, si no es que todos, el área del entretenimiento y el espectáculos como información de segunda mano, nada serio o poco relevante, un periódico aportará con una sección pequeña en una plana o en televisión un noticiero si tiene problemas de tiempo lo primero que recorta es este género. De igual manera los jóvenes que inician en medios de comunicación por lo general la empresa lo asignará al área espectáculos porque es “el nuevo” para que aprenda y si se equivoca no “importa” solo se corta y asunto arreglado, desde ahí parte la minimización de su relevancia, es decir se le educa al futuro periodista a demeritar la fuente.

Ahora bien hay que saber distinguir entre periodista, reportero y corresponsal que no son lo mismo, el reportero la palabra lo dice, “reporta o informa” el hecho tal y como sucede, el corresponsal por su parte informará desde el lugar de los hechos los acontecimientos y el periodista es el que investiga, analiza, informa y propone ante lo ocurrido y un espectáculo también puede llenar estas características por eso no cualquiera puede ser nombrado periodista en cualquier ramo y menos ahora que vivimos en la era de la información cibernética e inmediata donde cualquier página de Facebook es considerado como periodismo.

Existen grandes crónicas de un concierto, buenos análisis de lanzamientos discográficos, críticas sustentables en productos cinematográficos y producciones audiovisuales en plataformas digitales, ¿por qué es tan difícil de reconocer esto? El hecho que sea una película mexicana, por poner un ejemplo, ¿no es considerado periodismo? Qué acaso hablar del nuevo disco de Madonna ¿eso es absurdo? O la trascendencia de conciertos internacionales en el país, tal ejemplo como el género k-pop con la agrupación Sur coreana BTS, como impulsor económico en una región ¿no es importante? ¿Por eso se nos castiga de banalidad?

Una vez en una entrevista que realicé con la cantante Lila Downs hablamos respecto a su participación en el escenario en el teatro Kodak de Los Ángeles California en la 75ª.  ceremonia de los premios de la Academia Oscars en el 2003 (yo realicé la entrevista dos años después), en aquella ocasión Lila interpretó el tema “Burn It Blue” musical incluido en la película de Frida Kahlo protagonizada por la actriz mexicana Salma Hayek, en esa entrevista la interprete me comentó la relevancia de ese evento no solo para su carrera sino para la industria cinematográfica latina en los Estados Unidos, las consecuencias de ver esa actuación abrió oportunidades en la industria del entretenimiento americana y ser un parte aguas al mundo cinematográfico latino ante el mundo, esos temas son lo que se destaca de la gente famosa. En aquel entonces no había tanto fervor en redes sociales y se transmitió por televisión esta plática, fue periodismo puro.




Las revistas especializadas como por ejemplo “Rolling Stone” o periódicos de renombre como “New York Times” y medios nacionales tal vez como “El Reforma”, “El Universal”  o la revista “Cine premier” hay periodistas que tratan el espectáculo con respeto y no son reconocidos, medios más masivos como la radio y la tv son castigados por contenidos basura que sus mismos directivos han decidido acostumbrar a públicos que consuman esos temas por intereses económicos a sus empresas, es decir, la información decadente de espectáculos es la que vende, según ellos, y por eso tendrá mayor proyección a lo que conlleva un consumo casi asegurado pero mal llevado.

Otro golpe que contribuye a la poca aceptación del género hacia periodismo de espectáculos es la misma persona que se encuentra desarrollándolo, como se diría popularmente, “apenas se junta el hambre con la necesidad”. Algunas personas ingresan al gremio periodístico del entretenimiento con la única intención de entrar “gratis” a obras de teatro, conciertos o alfombras rojas en estrenos de cualquier evento para poder tomarse una foto con su artista favorito y disfrutar del show, esto no siempre pasa aunque la gente piensa que sí, que la pasamos entre famosos, que son nuestros amigos, que disfrutamos tras escenarios rodeados de lujos y zonas V.I.P. y eso te llevaría de igual manera a una fama entre la gente que te rodea y ,as aún ahora con las redes sociales importa más una foto que estas en una alfombra roja y que tenga muchas visualizaciones y “me gusta” que el mismo evento, si tengo fotos con artistas me volveré más popular y más aceptado y si aún más soy voz o imagen de un programa de radio o tv me llevará al éxito popular donde ahora el “reportero” busca la “fama” por todos los estímulos visuales que hay alrededor de cada evento dejando atrás el verdadero origen del periodismo, el informar. Hoy día todos quieren ser famosos.

La realidad es otra y es dura, al periodista de espectáculos se le trata como basura, se denigra y se manipula. En San Luis Potosí capital para realizar una cobertura de los eventos de espectáculos que son organizados por diferentes empresarios han cambiado su forma de trabajo para con medios de comunicación para llevar la dinámica de cubrir un evento de espectáculos en la ciudad, anteriormente era una comunión más integradora entre sus partes, se gestionaban entrevistas con los artistas para medios de comunicación y sus periodistas, las coberturas eran pactadas en sus logísticas y se obtenía un buen resultado, hoy en día eso ya quedó en el olvido. En la actualidad un empresario de espectáculo asigna a una persona, sin conocimiento en el área por lo general, a EXIGIR una promoción y difusión previa para la fecha de un evento o concierto, mandan material gráfico y multimedia a diversos periodistas y reporteros para su difusión GRATUITA, hoy día cientos de grupos en Whats app mandan publicidad del evento solicitando los enlaces de publicación, esto lleva a el día del evento a condicionar los accesos de acreditación pidiendo lo siguiente: “se acreditara al medio que apoyó en difusión por lo menos en 30 publicaciones por mes, llevar o mandar los testigos de esas publicaciones, solo se acreditará una sola persona por medio, no podrán acceder con cámaras grandes, a las tres canciones o 10 minutos de haber comenzado el espectáculo saldrán del recinto” y a eso sumarle a los eventos que si ingresas a que el reportero o periodista ya no tiene derecho a entrevistas, porque ya no se gestiona con anterioridad, no hay zona de prensa, si el lugar está lleno tienes que orillarte a un pasillo y si tienes la suerte no te sacarán del lugar porque según los promotores los “artistas” no quieren medios dentro por lo que serás expulsado a la calle de inmediato, eso sí, se acaba el evento con todos los mal tratos por delante pero a la mañana siguiente te enviarán material nuevo para el siguiente show y repetir el ciclo de humillación. La profesión de periodista de espectáculos es canjeada y hasta prostituida por un esquema de marketing dirigida por empresarios para satisfacer el único beneficio de este ejercicio, vender un boleto. Tu profesión a cambio de un acceso.



Son muchos los obstáculos que un verdadero periodista de espectáculos tiene que soportar para llevar la información a su público, desde la mala paga hasta la des acreditación de su labor, tanto en campo como en su propia empresa, recuerda “es espectáculos, no importa” pensamiento cada vez más común de los consorcios de comunicación, pero el problema real es la desunión del gremio en San Luis Potosí por el simple hecho de que no todos tienen los estudios y preparación académica para ser periodistas, ahora importan más los números que se vean en redes sociales, cuantos seguidores tienes, cuantas reproducciones generas, cuantas vistas tienes, cuanto “famoso y popular” puedes ser en redes sociales, como están tus gráficas de alcance el día de hoy, ahora pesa más una persona que se hace llamar “influencer” que un periodista estudiado por profesión por lo que si lo tratan mal no le importa ya que solo busca su foto gloriosa en el lugar para seguir alimentándose de los ya tan populares y dependientes “Likes”.

Estos modos de trabajo al manejar la fuente de espectáculos ha convertido al gremio periodístico literalmente es sus “mascotas de difusión”  pues mucha responsabilidad la tiene el propio reportero o periodista al no exigir sus derechos a la información, bajar la cabeza y permitir la manipulación pues como algunos trabajadores del medio dicen “si no les cumplo no me dejarán entrar al siguiente evento”, volvemos al acto de demeritar la profesión, eso dejando de lado lo que el periodista invierte de su propio dinero para realizar dicha cobertura como pagos de estacionamiento o costos de servicios de taxis a horarios particularmente nocturnos, pues otras fuentes periodísticas funcionan en horarios laborales pero el espectáculo inicia al caer  la noche sin horario al culminar, ¿Tu trabajarías a partir de las 10 de la noche y terminar a la una de la madrugada o más tarde y que tu empresa no te pague horas extras? El periodista de espectáculos lo hace.

Insultos, pleitos, empujones, inversión de dinero, humillaciones, desveladas, mal pagado entre mucho más y entonces se preguntarán… ¿qué haces ahí? … la respuesta es muy sencilla…  el amor y la pasión por la profesión. Así como se glorifica al cronista deportivo (que hasta una propuesta hay para conmemorar un día a ellos), el periodista cultural, o a un crítico político, el espectáculo tiene su magia y enriquece el oficio, aunque no reconocido como los demás, el espectáculo en lo personal me ha brindado conocimiento y crecimiento cultural, conocer el arte desde la perspectiva directa del mismo artista, proyectos audiovisuales o de estética lírica e histriónica, el espectáculo mueve emociones y sentimientos, une a la gente hasta el punto de ser esperanzador. El espectáculo mueve vidas.

 




Recuerdo otra entrevista pero ahora con la ex Miss Universo Lupita Jones, esta plática fue reciente en el 2024, el mundo de los certámenes de belleza de hoy ha cambiado en su totalidad, televisoras y empresas ya no invierten en esos proyectos como antaño porque ha dejado de ser relevante para algunos sectores sociales debido a la evolución misma de las sociedades actuales, el papel de la mujer ahora ha cambiado por lo tanto un concurso de belleza se tuvo que transformar también, la ex Miss Universo me comenta esas transformaciones y las nuevas visiones ante el rubro de los certámenes de belleza, recalcó que ahora se enfocan más a un desarrollo académico, profesional y emocional para la mujer de hoy más que la apariencia física, explicó todo un cambio estructural en la organización interna y la visión internacional para con los concursos de belleza femeninos principalmente, ese fue el tema principal de una entrevista que duró como 40 minutos discutiendo tópicos al desarrollo de la charla, después de la trasmisión de este encuentro supe de dos casos de jovencitas que habían desertado de su sueño de ser reinas de belleza pero al ver esa entrevista retomaron su lucha por alcanzar sus metas. Tal vez si fuera TV azteca se hubiera inclinado por temas escandalosos que rodean a la señora Jones y tener miles de seguidores y reproducciones pero… yo no soy ellos, yo veo por un periodismo que mueva personas, sé que es posible. 

Una buena entrevista a un cantante o actor transmite emociones, una narrativa de un concierto provoca alegrías, un desarrollo de una puesta teatral abre entendimiento, el espectáculo no es solo “chisme” como se le cataloga en general debido a la alta difusión que se le da a este modo de informar, pero también existe la contra parte de la información de calidad que no precisamente tiene que ser serio y formal, un buen  periodismo no tiene géneros y en la actualidad la diversidad de medios digitales y de fácil alcance hacen que este tipo de información más acertada pueda llegar a públicos inimaginables, la responsabilidad de un buen contenido no está en el género periodístico sino en la persona que lo lleva a cabo. No castigues al periodista de espectáculos.

El crecimiento que me ha dado ser periodista de espectáculos en lo profesional y en lo personal ha sido infinito a lo largo de 23 años y todavía me sigo asombrando y aprendiendo como la primera vez, aún tengo fe en que algún día se respetará al gremio por su valiosa contribución a las emociones humanas y que en el futuro a partir de la apertura de medios de información existan voces que lleven esta bandera con dignidad y orgullo en lo más alto, aunque también hay que enseñar a hacerlo a los futuros periodistas y a abrir caminos nuevos. Si hace 23 años me hubieran dicho el día que me paré frente a una cámara de televisión que el camino sería así de empedrado tal vez el resultado sería diferente pero el día que hice mi primer entrevista con un personaje del espectáculo mi alma cambió al comunicar a más personas pensamientos y acciones sensitivas que el arte puede dar. No hago “chismes” nunca lo he hecho ni lo haré y desde mi trinchera mi lucha es comunicar a través del entretenimiento con sentido.

Tal vez he labrado un camino, esperanzado a nuevos periodistas de espectáculos a caminar con orgullo con perspectivas y visiones cada vez más innovadores, ojalá este tipo de periodismo un día sea más valorado y sobrepase de una percepción de un “chisme barato”. 



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